Desde el siglo XVII hasta nuestros días

Un siglo más tarde, en 1689, el octavo Señor de las Villas de Somontín y Fines, Don Gonzalo Pedro Fernández de Córdova Rotulo y Carrillo, reedificó las iglesias de Fines y Somontín.

Durante los siglos posteriores, con el aumento de la población de Somontín, también aumentó el número de personas dedicadas a la iglesia, llegando a haber cuatro “eclesiásticos”, tal como se refleja en el Catastro de la Ensenada: el beneficiario, el cura, el presbítero y un tonsurado, además del sacristán que vivía en Purchena.

Posiblemente con donativos populares se pagaron los 550 reales de vellón que Roque López, principal discípulo de Salcillo, cobró en 1788 por tallar la imagen de la Virgen de los Dolores que se conserva en la Iglesia y que se salvó de ser quemada como el resto de imágenes durante la Guerra Civil de 1936.

Durante el obispado en la diócesis de Almería de don José María Orberá y Carrión (1876-1886) se construyó la vivienda del sacerdote conocida como la Casa Curato.

En 1918 hay que reseñar la ordenación episcopal de don Emilio Jiménez Pérez, nacido en Somontín,  que fue administrador apostólico de la diócesis de Barbastro.

Durante la Guerra Civil de 1937-1939 la iglesia perdió su carácter religioso y sirvió, entre otras cosas, como la cárcel del pueblo. En los últimos años de la contienda una fotografía de José Negrín, jefe del gobierno, presidía el altar mayor para gloria de los republicanos y escándalo de los nacionales. Se quemaron la mayoría de imágenes y se prohibió el culto.

El párroco de Somontín durante la Guerra Civil, don José Jiménez,  se escondió y pudo librarse de lo que pudo ser una muerte casi segura. No corrió la misma suerte durante ese periodo Antonio Pallarés, sacerdote nacido en Somontín que murió en Albox fusilado siendo uno de los cuatro sacerdotes víctimas de esta contienda que murieron en el partido judicial de Purchena, junto a los de Sierro, Líjar y Serón.

En la postguerra hubo un aumento muy importante del fervor religioso, fomentado por los sacerdotes que fueron pasando por el pueblo. Llegó a tal punto que de una misma generación llegaron a consagrarse como religiosas 4 monjas, algo excepcional que nunca ha vuelto a producirse.

Durante las décadas de 1960 a 1980 se realizaron varias reformas del templo en las que se retiró el retablo del presbiterio, se cambiaron las puertas, se eliminó el púlpito y se acabó “modernizando” la decoración interior llegando a empapelarse parte de la iglesia.

En el exterior, una de las reformas consistió en recubrir parte del tejado con cemento para evitar las goteras, lo cual causó un sobrepeso excesivo que dañó la estructura y en 1983 acabó con el hundimiento del techo y con la destrucción completa del artesonado mudéjar. Afortunadamente no hubo que lamentar víctimas aunque se rozó el desastre durante el Domingo de la Octava, siguiente a la celebración de la festividad de Corpus de aquel año, cuando justo antes de llegar la procesión a la altura de la iglesia se desprendió un trozo de la pared, lo cual obligó a cerrar temporalmente la iglesia. En el mes de agosto se hundió el techo, dando paso a un impresionante movimiento popular que consiguió levantar de nuevo la iglesia en pocos meses a base de donativos y de días de trabajo que la inmensa mayoría de somontineros dedicaron.

Acababa entonces de levantarse la ermita de San Sebastián, dentro del recinto del antiguo cementerio en el Barrio Santo sobre las ruinas de lo que había sido una ermita lustros atrás.

Ya existía una pequeña ermita a la entrada del pueblo donde se venera un retablo de las Ánimas Benditas.

En 2009 se inauguró una nueva ermita que se ha construido por iniciativa popular en honor de la Virgen del Pilar, en el camino de la Cigarra, en el nuevo Barrio de la Piscina.

San Sebastián es el patrón de Somontín desde tiempos inmemoriales juntamente con Santa Inés y la Virgen del Rosario. Del primero se conserva una reliquia en la iglesia.

Hay dos cofradías, la de San Sebastián y la de la Virgen del Pilar. La primera se ocupa de preparar los actos de celebración de las fiestas del Patrón San Sebastián y la segunda de conservar la ermita recientemente consagrada a la Virgen del Pilar.

Existe una gran devoción por San Sebastián y por sus fiestas a las cuales acuden año tras año muchos de los somontineros que viven fuera del pueblo.

Durante las últimas décadas la iglesia ha estado presidida por sacerdotes Claretianos que, basados en Tíjola, han dado servicio a los pueblos de la cuenca alta del Río Almanzora. A partir de 2008 vuelven a ser párrocos diocesanos quienes la regentan.

Después de todos estos avatares, sigue estando presente en las gentes de Somontín un importante sentido religioso que se refleja en el día a día de la parroquia y destaca en las fiestas más importantes del pueblo: San Sebastián, la Virgen del Rosario, el Corpus y Semana Santa.