Siglos IX y X. Las guerras civiles de los muladíes según los relatos de Dozy y Simonet.

Simonet en su ”Historia de los Mozárabes de España” hace las primeras referencias historicas de Somontín, explicitando en su índice de topónimos de que se trata de Somontín (Amería).

Dozy en su “Historia de los Musulmanes de España”, sin mencionar este pueblo, relata los mismos hechos, de una forma más escueta.

Los hechos descritos son las guerras civiles que provocó el levantamiento de los muladíes, con Omar ben Hafsún a la cabeza. Discurrieron a final del siglo IX y principios de siglo X hasta que Abderrahman III acabó con la sublevación. Los muladíes eran mozárabes, es decir, musulmanes de nacimiento pero descendientes de cristianos.

El texto que sigue es un amplio resumen de lo descrito en la obra de Simonet, complementado con algún dato adicional, en algunos casos diferente, que aparece en la obra de Dozy.

Tanto Simonet como Dozy son historiadores, especialistas en la época musulmana que basan sus trabajos, principalmente, en las fuentes árabes de la época. El lenguaje y los términos utilizados son los originales de ambos autores.

 

Omar ben Hafsún era un bandolero de la época, que tuvo que huir al norte de África. Descendiente de españoles, visigodos, aunque musulmán de nacimiento, es decir, mozárabe. Después de que un anciano andaluz con el que se encontró en África le indicase que estaba predestinado a ser el libertador de la raza española de la tiranía des sultán, volvió a Al-Andalus. [1]

En el año 880-881 Omar ben Hafsún se revela por primera vez y se guarece con su partida sobre la cumbre del monte de Bobastro, durante el mandato del Sultán Mohámmed. En un principio se trataba de un grupo de bandoleros, como remarca Dozi en su Historia de los Musulmanes de España, ese José María del siglo IX[2], refiriendose a José María "El Tempranillo", famoso bandolero del siglo XIX. Pero poco a poco esta rebelión va tomando carácter más noble pasando Omar ben Hafsún de capitán de bandoleros a caudillo de una nación, caudillo de la causa española.

Unos tres años después, apresado Omar por el Sultán fue trasladado a Córdoba y paso a formar parte del ejercito de Mohámmed. Pero esta situación duró poco, pues en 884, ya se encuentra de vuelta a Bobastro[3].

Empezó Ibn Hafsún a sumar adeptos a lo largo de las coras de Elvira y de la Raya. Pasaron dos años hasta que el Sultán decidiese hacer frente a esta situación. Fue en 886 cuando Almondir ataca a los rebeldes y, cuando está a punto de vencerles, recibe la noticia de la muerte de su padre[4].

En efecto, el 4 de agosto de 886 muere el Sultán Mohámmed y le sucede su hijo Almondir[5].

Se sucedieron luchas encarnizadas en los distritos de Cabra, Elvira y Jaén, en las que se alternaron los triunfos con los reveses. Así, en la primavera de 888 fue el mismo Sultán Almondir quien sale al campo de batalla a luchar[6].

Su reinado fue breve acabando el 29[7] de junio de 888[8] a causa de la intriga de su hermano Abdala, que le sucede. Este hecho favorece la expansión de la revuelta de Omar ben Hafsún.

Durante el reinado del Sultán Abdala el movimiento de insurrección de la raza española fuer tomando cada día mayores proporciones. Pero esta situación, ya difícil, se agravó más para el Gobierno cordobés cuando, a ejemplo de los españoles, y por las mismas causas de malestar, descontento y desorden general, empezaron a levantarse las demás razas y principalmente la aristocracia árabe[9].

La raza árabe se alzó en varios puntos de la Península, pero principalmente en Sevilla, Elvira y Zaragoza[10]. También la raza berberísca se había levantado igualmente en diferentes comarcas, sobre todo en Extremadura y Portugal, así como en el Centro dela Península[11].

La situación en el año 891, cuarto del reinado de Abdala era la siguiente: casi todo el resto de la España musulmana se había emancipado de la obediencia; cada señor árabe, berberisco o español, se había apropiado una parte de la herencia de los omeyas[12].

Pero en esta disolución del Estado e imperio umeya tocó, naturalmente, la mayor parte a la raza española, incluyendo en este número a los mozárabes y muladíes, que formaban la gran mayoría de la población. A los alzamientos de esta raza que dejamos referido, pronto se siguieron otros muchos. En los montes de Priego fundó un señorío Said ben Ualid ben Mastana, capitán valeroso y grande amigo que fué de Omar ben Hafsún; fortificó su territorio con muchos castillos inexpugnables, entre ellos los de Carcabuli, hoy Carcabuey; el de Luque y el de Locubín, y los de Acuto, Annadra (la Atalaya), Alalia o Algalia y Ribera. La comarca de Jaén conservaba aún mucha población cristiana, y la Silla episcopal de Baeza se la repartieron varios señores de raza española que, para su mayor seguridad, ajustaron tratos de alianza o vasallaje con Omar ben Hafsún. El más poderoso de ellos fué Obaidala ben Umeyya ben Axxalía (Ibn-Chalia), que se alzó en el monte y castillo de Somontín, ganando luego, por fuerza de armas, las fortalezas de Castalona, antigua Cástulo, hoy cortijos de Cazlona (castillo de Cazlona), término de Linares y de Abén Omar (castillo de Ibn-Omar). Viéndose acosado por los generales cordobeses, se acogió á la alianza y protección de Ornar ben Hafsún, proclamándole por su Rey y emparentando con él por medio del casamiento de una hija suya con Cháfar, hijo de Omar. Con esto se aseguró en su señorío, y como hubiese reunido inmensa fortuna, vivía espléndida y regiamente en un suntuoso palacio, rodeado de una lucida corte y de poetas, á quienes pagaba largamente. Uno de éstos, llamado Obaidis, Secretario de este Príncipe, y que para entrar á su servicio había dejado el del Sultán, dice en una composición lo siguiente:

"El Alcázar de nuestro Emir es una copia del Paraíso, y está poblado de delicias.

Admíranse en él salones, que no se apoyan sobre columnas, construidos todos de mármol orlado de oro puro "

 

Este mismo poeta, según Ibn Hayyán, escribió una casida, celebrando el triunfo que alcanzó su señor cerca de Daimiel contra el bereber Alfatah, uno de los terribles Benu Dinnún.

Otros señores españoles de menos cuenta que se alzaron en la comarca de Jaén fueron los siguientes: Jáir ben Xáquir, que se hizo dueño del castillo de Jódar (año 890), y prestó auxilio al Príncipe de los rebeldes, Omar ben Hafsún, sirviéndole en estas guerras contra los árabes de Elvira, como veremos luego; Saíd ben Hodáil, que se levantó en el enriscado monte de Montillón (Monteleón) y lo fortificó con una alcazaba y un castillo, señoreando el territorio circunvecino. Por último, los Benu Hábil, cuatro hermanos que se alzaron con varios castillos de la misma comarca, entre ellos el de Margarita y Santisteban del Puerto.

Es a partir de año 890 el avance de Omar ben Hafsún fue imparable. Sometió por las armas la mayor parte de las comarcas de Rayya, Elvira, Priego y Jaén, cuyo señorío ya no compartía sino con algunos caudillos rebeldes, sus compatriotas y aliados. Tan cierto es que le estaba sometida casi toda la Andalucía, que el sultán no se cuidaba de nombrar gobernadores para Elvira y Jaén, cuyo título hubiera sido vano.

Durante los sucesos que acabamos de referir, Omar ben Hafsún, con sus señaladas prendas de general y gobernante, había adquirido gran poder; y como dice Ifn Alcutía, su empresa se había ido engrandeciendo hasta llegar a dominar cuanto hay entre Algeciras y Murcia.

Ibn Aljatib dice: "Hasta que dominó la provincia de Rayya y Algecira, y la de Elvira hasta Baza y Úbeda, Baeza y Cabra hasta el castillo de Poley (Aguilar)."

El día 5 de abril de 891, Viernes Santo, se produjo la batalla del castillo de Poley. Allí, con una importante superioridad numérica del ejercito de Omar ben Hafsún sobre el del sultán Abdala, los españoles perdieron la batalla y fueron masacrados por los musulmanes. Éste fue el inicio de la caida del caudillo español[13].

Durante los años siguientes continuaron las batalla y escaramuzas.

En el año 898, con el pensamiento de restaurar en España la antigua religión, el cristianismo, Omar ben Hafsún se convierte, adoptando el nombre cristiano de Samuel., abjurando de la religión islámica, junto con toda su familia. Esto le crearía problemas con algunos de los señores musulmanes o muladíes que hasta entonces le eran fiel[14].

Entonces, la religión llegó a ser el tizón de la discordia. Dondequiera, los españoles musulmanes y los españoles cristianos se miraban con ojos celosos y desconfiados; en algunos distritos llegaron a hacerse una guerra mortífera. En la provincia de Jaén, el renegado Ibn-az-Chalia (Obaidala ben Umeyya ben Axxalía) , cuando volvió a tomar Cazlona, fortaleza que le habían quitado los cristianos, pasó toda la guarnición a cuchillo (898)[15].

Cuando los poetas musulmanes empezaban a cantar victoria, murió el Emir Abdala, el 15 de octubre del año 912[16] a la edad de sesenta y ocho años y veinticuatro de reinado[17]. Un año antes había muerto Alfonso el Magno, rey de Asturias y León[18].

El presunto heredero de la corona se llamaba Abderrahman. Era el hijo del primogénito de Abdala, del infortunado Mahommed que había sido asesinado por su hermano Motarrif por orden de su padre. Huerfano desde su más tierna infancia, había sido educado por su abuelo, que atormentado sin cesar por los remordimientos de su conciencia, parece haber concentrado en este niño todo el cariño de que era capaz, y al que hacía mucho tiempo había designado para sucederle. Pero Abderrahman no contaba todavía veintidós años y podía temerse que no fuese apoyado por todos. Contra todo lo que era de esperar, nadie se opuso a su elevación, sino todo lo contrario, que contó con el apoyo unánime de príncipes y cortesanos. Abderrahman III, al proseguir con la obra de su abuelo, cambió el modo de hacer, pasando a realizar una política mucho más audaz, que le trajo buenos resultados[19].

Ocurrió que muchos señores de los castillos, sobre todo de las provincias de Jaén y Elvira, olvidando que habían tomado las armas por un sentimiento de patriotismo, se habían trocado en capitanes de bandidos, y sin distinguir entre amigos o adversarios, aquellos hombres sin fe ni ley se arrojaban como aves de rapiña sobre los viajeros a quienes podían quitar algo y sobre los pacíficos cultivadores de las campiñas[20]. En todos los lugares y en todas las ciudades se maldecía a estos tiranos, y el que rompiera sus colosales torres y derribara las murallas de sus detestables castillos, podía contar seguramente con la gratitud de las poblaciones cercanas[21].

En abril del año 913, el joven Sultan salió a campaña en persona y á la cabeza de numerosa hueste, dirigiendo su expedición a la comarca de Jaén, donde el partido español era aún poderoso. Habiendo llegado junto a un castillo de aquella comarca, llamado Marxen, que debe ser Las Márgenes, cerca de Cúllar de Baza, recibió la noticia de que Omar ben Hafsún amenazaba a la ciudad de Archidona, capital de la provincia de Raya, y esperaba apoderarse de ella con ayuda de los muchos parciales que allí tenía. Abderrahman envió luego en socorro de Archidona una división de su ejército capitaneada por el alcaide Said ben Abdeluárit, el cual llegó tan oportunamente, que Omar tuvo que retirarse cuando ya se prometía entrar en ella. Entre tanto, el Sultán fue a combatir el fuerte castillo de Montelón, cuyo señor, el ya nombrado Said ben Hodáil, aliado de Ibn Hafsún, se rindió al tercer día de cerco bajo seguro, evacuando la plaza, donde el Emir puso por Gobernador á cierto Mohámed ben Abdeluahab. Algún tiempo después, los españoles de Montelón, mal avenidos con el nuevo dominio, se rebelaron contra el Sultán y prendieron al Gobernador que éste les puso; entonces Abderrahman ordenó a su antiguo señor que fuese á sujetarlos, y como éste no quisiese o no pudiese ir en persona, envió en lugar suyo á su hijo Abdala. La afición y respeto que los monteloneses profesaban á aquella familia, bastó para reducirlos a la obediencia que les exigía, y por tan señalado servicio el Emir le nombró Gobernador de toda aquella comarca.

De Montelón marchó luego Abderrahman contra los castillos del territorio de Somontín, en la misma provincia de Jaén ; pero sus señores, en número de siete, entre ellos Ibn Axxalía, señor de Cazlona, e Ishac ben Ibrahim, señor de Mentesa, solicitaron luego el amán, y le entregaron cuantos castillos poseían, siendo, en virtud de la capitulación, conducidos a Córdoba con sus mujeres e hijos ( Dozi dice lo siguiente sobre este suceso: "El Sultán, por su parte, fue a poner sitio a Monteleón. El señor de este castillo, Said-ibn-Hodhail, uno de los más antiguos aliados de Ibn-Hafzun, quiso mejor negociar que combatir. El domingo embistieron la fortaleza, el martes se rindió. Ibn-az-Chalia, Isaac-ibn-Ibrahin, el señor de Mentesa y otros siete castellanos esperaron apenas a que el sultán llegara delante de las puertas de sus casa señoriales, para someterse y pedir el aman. Abderrahman se lo concedió, los envió a Córdoba bajo buena escolta con sus mujeres y sus hijos, e instaló a sus tenientes en las fortalezas que acababan de abandonar. En la provincia de Elvira todo pasó de la misma manera, y el sultán no encontró resistencia hasta llegar a Fiñana" ) . Desde allí movió el Sultán con su hueste, entrando en la cora de Elvira, donde se le rindieron de igual manera los castillos de Tíjola, Baza, Morbit, las Alpujarras y los Senedes, incluso el de Guadix, sin hallar resistencia más que en la plaza fuerte de Fiñana, donde había muchos parciales de Iba Hafsún. Confiados éstos en la fortaleza del castillo, animaron á los demás habitantes a resistir; pero como viesen éstos que el Sultán ponía fuego á sus arrabales, no sólo entraron en tratos para rendirle la plaza, sino que además se ofrecieron á entregarle presos a los partidarios del caudillo muladí, como se lo exigía Abderrahman.

Continuó el Emir con su campaña de éxitos por la cora de Elvira.

Desde entonces, las provincias de Elvira y de Jaén quedaron purgadas de bandidos y pacíficas. Una campaña de tres meses bastó para obtener tan importante resultado. [22]

Sojuzgadas del todo las comarcas de Jaén y Elvira en una campaña de tres meses, el Sultán envió un ejército contra Sevilla que le abrió sus puertas antes de fin de año

Abderrahman continuó su conquista a la par firme y conciliadora, atrayendo a los caudillos y señores cristianos, quedando Omar más solo cada día. La causa de los españoles se hundía, pues, sin remedio.

Entonces, en el año 917 ocurrió que Omar ben Hafsún falleció en su residencia de bobastro como un buen cristiano, siendo sepultado con los ritos de esta religión[23].

Dejó Omar cuatro hijos: Cháfar, Suleiman, Abderrahman y Hafs. Fue Cháfar quien sucedió a su padre en el gobierno de sus estados y dirección de la guerra contra el Sultán. Tres años después, en 920, moría a manos de sus soldados en Bobastro tras anunciar su renuncia a la religión cristiana y su vuelta al islamismo. Suleiman, que al poco de la muerte de su padre pasó a servir al Sultán, dejó este servicio y sucedió a su hermano. Durante los años siguientes continuaron perdiéndose castillos y pueblos a manos del sultán[24].

En 924 Abderrahman III hizo una expedición por las comarcas de Jaén y Elvira, donde aún quedaban algunos amigos y aliados del partido español. Acometió nuevamente el fortísimo castillo de Montelón, que defendía el caudillo Abdala, hijo de Said ben Hodáil, y lo conquistó, juntamente con otras fortalezas que aún se conservaban en poder de aquella familia, firmes aliados de Omar. Ganó igualmente y destruyó muchos castillos de aquella comarca, refugio de los rebeldes y maleantes, e hizo lo mismo en la de Elvira, hasta que acampó sobre el importante castillo de Sant Esteban, que acabó conquistando[25].

Continuaron los éxitos del Sultán hasta que el 21 de enero del año 928 cayó Bobastro. Antes había muerto Suleiman y su hermano Hafs tomó el mando. Después de la toma de Bobastro, Hafs entró a servir al Sultán en sus ejercitos[26].

De esta forma acabó la historia de Omar ben Hafsún y sus descendientes.

 


[1] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 513 a 516.

[2] Dozy, R.P.. Historia de los Musulmanes de España. Tomo II. Pag. 162.

[3] Dozy, R.P.. Historia de los Musulmanes de España. Tomo II. Pag. 160-161.

[4] Dozy, R.P.. Historia de los Musulmanes de España. Tomo II. Pag. 163-164.

[5] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 521.

[6] Dozy, R.P.. Historia de los Musulmanes de España. Tomo II. Pag. 164.

[7] Dozy, en Historia de los Musulmanes de España. Tomo II. Pag. 166 dice que fue el día 20 en lugar del 29.

[8] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 522.

[9] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 527.

[10] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 527.

[11] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 528.

[12] Dozy, R.P.. Historia de los Musulmanes de España. Tomo II. Pag. 206.

[13] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 557-558

[14] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 566.

[15] Dozy, R.P.. Historia de los Musulmanes de España. Tomo II. Pag. 258.

[16] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 574.

[17] Dozy, R.P.. Historia de los Musulmanes de España. Tomo II. Pag. 252.

[18] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 574.

[19] Dozy, R.P.. Historia de los Musulmanes de España. Tomo II. Pag. 252-253.

[20] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 577.

[21] Dozy, R.P.. Historia de los Musulmanes de España. Tomo II. Pag. 256.

[22] Dozy, R.P.. Historia de los Musulmanes de España. Tomo II. Pag. 261

[23] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 584.

[24] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 587-589.

[25] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 593.

[26] Simonet, F.J.. Historia de los Mozárabes de España. Tomo III. Pag. 594-595.