El Espadilla (Melchor Alonso Mellado) y la Bigarda

Entre los emboscados o bandoleros de nuestra sierra tenemos que destacar a dos: “La Bigarda” y “El Espadilla”, actuaban conjuntamente a lo “José María el Tempranillo” o “Parrón”, asaltando cortijos y a los arrieros que se encontraban por los caminos, éstos sobrevivían de lo que robaban y operaban en la zona de la provincia de Almería por aquellos años, causando el terror entre nosotros por los atropellos que cometían con los pobres arrieros y cortijeros que tenían la mala suerte de encontrarse con ellos en plena sierra, en los sitios y horas más desfavorables para poder defendernos de ellos, tales como la Sierra de María, el Chirivel, el Contador, Ventaquemá, Vertientes y el Campo Cisneros, nosotros estábamos en mitad de una plena indefensión, ya que cuando nos asaltaban, te amenazaban de muerte si dabas cuenta a las autoridades y como la actividad que realizábamos estaba considerada como ilegal, encima podíamos acabar en la cárcel y además calentitos de “leña”.

Como durante un tiempo todo les fue saliendo a pedir de boca, debido a la poca vigilancia que había y además no encontraban casi oposición, al ir conociendo mejor la zona donde se desenvolvían, se fueron haciendo cada día más fuertes y se confiaron en que de esta manera vivir se podía alargar eternamente.

Tanto “La Bigarda” como “El Espadilla” estuvieron en Somontín, seguramente inspeccionando la zona, “La Bigarda” se hacía pasar por lañador y “El Espadilla” por carpintero, especialista en arreglar sillas y el otro lañaba platos, lebrillos y peroles, en aquel tiempo todo se arreglaba, nada se tiraba, por que la economía no lo permitía o por que eran recuerdos de familia, de padres, de abuelos, etc., y se tenía un gran cariño a las cosas que nos dejaban nuestros viejos.

Hasta que un día tuvieron un enfrentamiento con unos cortijeros, que se habían organizado, esperando una nueva envestida en el Cortijo del “Tío Piñón”, cerca del Chaparral, además de tener que salir por piernas si llevarse nada, la Guardia Civil fue avisada a tiempo y tomó parte en su persecución y durante bastante días fueron tras ellos, hasta que los localizaron cerca del Chirivel, en un cortijo llamado “Lorran”, se encerraron en el cortijo, se hicieron fuertes y por la noche la Guardia Civil preparó el asalto, se inició un tiroteo en el que cayó mal herido “La Bigarda”, que murió a las pocas horas y pudiendo escapar su compañero de correrías “El Espadilla”, corría el verano de 1940.

Por aquellos tiempos Somontín tenía un Jefe de Falange y un Jefe de Juventudes, estas personas estaban autorizadas a poder portar armas y a utilizarlas en caso de ser necesario, el Jefe de Falange era Antonio Reche y el de Juventudes era Pepe “el del Cortijo Seco”, hijo de Manuel Gazpacho, este era un poco tirado para adelante, presumido y algo lanzado, siempre llevaba la pistola a la vista, una noche lo estaba esperando escondido “El Espadilla” cerca del Molino de Pepe Castellón, que tras su huida del “Cortijo Lorran” del Chirivel, se estableció en la zona del término municipal de Somontín, le echó el alto y le quitó la pistola, lo metió en el Molino y a Pepe Castellón también lo encañonó y le quitó la escopeta, los encerró a los dos en una habitación y se marchó.

Al poco tiempo se supo que tenía su refugio o guarida en el “Cortijo del Tío Fernandillo”, que está en la “Cañá del Tío Manuel Diego”, subiendo para el pueblo a la derecha, a unos 20  metros de la carretera, se encontraba bien instalado y tranquilo ya que nadie lo buscaba allí, de vez en cuando salía de su escondite y se dirigía hacia la sierra, asaltaba un cortijo o a unos pobres arrieros y se volvía a su escondite, hasta que un día fue descubierto, ya que asaltó a un somontinero que tuvo la mala suerte de tropezarse con él, éste fue Juan “Polio”, el padre de Serafín y Trinidad “Polios”, con lo que su tranquilidad se fue al traste, desapareció llevándose con él a una hija del “Tío Fernandillo”, marchándose a Francia, lo que se supo después por las cartas que la hija le remitió a su familia.