Los Caños

Bajando por la Calle del Pilar llegamos a una pequeña plaza con tres impresionantes castaños bordes o plataneras como le llaman en otros lugares, que dan sombra a la Fuente de San Sebastián.

Podemos refrescarnos en ella con el agua que, a pie llano, procede de las entrañas de la sierra y que con una temperatura constante mana permanentemente. Si la visitamos en diferentes épocas podemos observar el curioso efecto de que en verano el agua estará fria y en invierno caliente.

Esta fuente fue el resultado de la unión de las tres fuentes que existían en Somontín a finales del siglo XIX.

El agua de esta fuente está regulada en tandas de 15 días, cada uno de los cuales se inicia a las 6 de la tarde, y es de propiedad privada. No obstante, puede utilizarse libremente para el abastecimiento doméstico de todo el pueblo y los sobrantes del mismo son los que se dedican al riego de los campos.

Desde aquí, siguiendo la Avenida de Juan Carlos I, dejamos a la derecha las Escuelas, y más abajo la Casa del Médico, volviendo a la entrada principal del pueblo, donde iniciamos esta visita.