Documentos: Merced de los Reyes Católicos

En el Archivo General de Simancas se conserva el documento por el que, con fecha 25 de junio de 1492, los Reyes Católicos conceden el señorío de Somontín y Fines a Don Alfonso Fernández de Córdova Montemayor, 5º señor de Alcaudete, 6º señor de la villa de Montemayor y 10º señor de Dos Hermanas (Archivo General de Simancas,RGS,LEG,149206,12).

En el documento, que adjuntamos en formato PDF, se describen detalladamente las posesiones y derechos que se traspasan al nuevo propietario, los que quedan en posesión de la Corona así como las condiciones en que se realiza dicha cesión. Así, los Reyes Católicos le hacen a Don Alfonso Fernández de Córdoba

“gracia e merced e donacion pura e perfecta e acabada que es dicha entre vivos e non revocable por agora e para siempre jamas para vos e para vuestros herederos e subcesores e para aquel o aquellos que de vos o dellos ovieran causa e razon en cualquier manera” de las Villas de Somontín y Fines, lo cual significa que pertenecen al nuevo Señor “las villas de Somontín e Fines que son en el nuestro reino de Granada con sus castillos e fortalezas con todos sus terminos e tierras distritos e territorios e con todos los vasallos que en ellas en en sus terminos agora hay e oviere de aquí adelante con la justicia jurisdicion civil e criminal alta e baxa mero mixto ymperio e con las casas huertas corrales viñas e tierras labradas e no labradas que son nuestras e nos pertenecen en las dichas villas e sus terminos e … con los prados e dehesas abrevaderos exidos sotos arboles frutuosos e ynfrutuosos … e pastos e rios molinos fuentes e aguas corrientes estantes e manantes e con Las escribanias alguacilazgos servicios e fueros e drechos e maravedis e pan e pechos e drechos e otras cualquier rentas e penas e calupnias que a nos pertenescan e pertenecer pueden o deben en qualquier manera en las dichas villas e sus terminos e fortalezas e vasallos e en cada uno dellos por rason del señorio con todos los siervos de los moros que agora viven e de aqui adelante vivieren en las dichas villas e sus terminos”.

Dicho de otra forma, el Señoría incluye la posesión de:

  • Los términos municipales completos con sus castillos y fortalezas, si los hubiere.
  • El vasallaje de los habitantes del territorio y los que en el futuro pudiesen habitarlo.
  • La administración de justicia.
  • Todas las propiedades de la Corona en el municipio: las casas, corrales, huertos, viñas, campos, prados, dehesas, abrevaderos, ejidos, sotos, árboles frutales o no, pastos, rios, molinos, fuentes de agua, las escribanías y otros servicios públicos, los derechos arrendados y las fianzas o penas impuestas a los subditos vigentes en ese momento.

Quedan, no obstante bajo la propiedad Real:

“retenemos en nos e para nos e para nuestros sucesores en los dichos nuestros reinos la soberania de nuestra justicia Real e que las apellaciones de vos e de vuestros alcaldes mayor vayan ante nos e ante nuestro oidores de la nuestra Audiencia e chancilleria e que nos fagamos e mandemos faser justicia en las dichas villas e fortalezas e en sus terminos e en cada uno dellos cada que nos fuere pedida e nos vieremos que cumple a nuestro servicio de la mandar haser e que non podays vos ni vuestro herederos labrar ni hedeficar de nuevo en las dichas villas fortaleza ni fortalezas algunas mas de las que agora ay sin nuestra licencia e mandado e que si oviere de aber escribano o escribanos publicos cristianos en las dichas villas que tengan aquellos tales titulos nuestros e de los Reyes que despues de nos vieneren e que en otra manera no puedan usar de las dichas escribanias e otros y quedando para nos los mineros de oro e plata e otros metales u los y oviere e todas las otras cosas que pertenescen a nuestra peheminencia e soberania Real e asi mismo sacando alcavalas e tercias si las oviere en las dichas villas quando fueren pobladas de cristianos”.

Por tanto, los Reyes Católicos se reservan

  • La soberanía de la justicia real y quedan como última instancia de apelación (Audiencia y Real Chancillería).
  • La construcción de nuevas fortalezas ha de realizarse con licencia real.
  • Los escribanos públicos han de tener los títulos concedidos por la Corona.
  • La propiedad de las minas de oro, plata y otros metales.
  • Los impuestos reales: alcabalas y tercias.
  • Otra cosas que pertenecen a la “preheminencia e soberania Real”.

Se hace mención expresa a los derechos acordados en las capitulaciones de la guerra recién terminada con los moros por las cuales estos quedan sujetos a los mismos impuestos que pagaban a su Rey:

“retenemos en nos e para nos e para nuestros sucesores … alcavalas e tercias si las oviere en las dichas villas quando fueren pobladas de cristianos porque en tanto que fueren pobladas de moros no a de aver en ellas acavalas ni tercias algunas porque según lo que en las dichas villas tenemos asentado e mandamos capitular al tiempo que la dicha tierra ganamos de los moros no nos an de dar ni pagar otros drechos algunos mas de los que pagaban al Rey moro de Granada”.

 

Algunas curiosidades sobre el documento y su contenido

El documento tiene dos versiones, la original y una trascripción del 26 de mayo 1866 realizada por el archivero Manuel García. Como puede leerse en una nota adjunta al documento:

“Diose certificación de esta merced en virtud de suplicatorio del Juez de 1ª Instancia de Purchena y decreto de la Dirección General de Instrucción Pública , hoy 26 de mayo de 1866.”

Esta copia, con la certificación indicada en esta nota, fue la que se utilizó en la batalla legal que se llevaba a cabo en aquel tiempo entre el que había sido el último Señor de Somontín y sus herederos contra el ayuntamiento de Somontín por la propiedad de las minas de jaboncillo.

Sería determinante el contenido de este documento a la hora de que la justicia dirimiese el derecho de las minas de jaboncillo a favor del Ayuntamiento de Somontín en lugar de los herederos del señorío. En concreto, el párrafo en el que se indica “quedando para nos los mineros de oro e plata e otros metales si los y oviere”. Para finalizar de dar razón jurídica, a requerimiento del Ayuntamiento de Somontín, el Tribunal Supremo decidió que el talco puede considerarse un metal ya que su extracción se realiza de forma similar a como se hace con otros metales claramente definidos en la ley de minas de vigente en aquel momento.

Ambas cosas, la reserva de la extracción de metales para la Corona y la declaración del talco como metal, acaban siendo decisivos a la hora de absorver al Ayuntamiento de Somontín por extraer talco de la Sierra sin pagarle y sin permiso del Maqués de la Motilla, heredero de los derechos del, ya en aquel momento, abolido señorío.