2013 - Baldo Oliver: Somontín, días de fiesta y de reencuentro

Somontineras y somontineros, amigas y amigos, autoridades!

Se hace saber, por orden de la Corporación Municipal y del Sr. Alcalde, que he sido designado para haceros el pregón de las fiestas del verano 2013 de Somontín. Con este breve párrafo quiero iniciar este pregón de fiestas rindiendo un pequeño, pero emotivo homenaje a la memoria del que fue nuestro pregonero y alguacil durante muchísimos años: José Torres. En aquellos tiempos el pregón, era la vía de comunicación de los acuerdos y ordenanzas municipales, así como de cualquier otro asunto que interesase al municipio.

José Torres, tras dar 3 toques agudos de corneta iniciaba su pregón en cada esquina, centro o cruce de calles, para que nos enterásemos de las novedades que nos afectaban y tras darnos el pregón, normalmente breve, decía el nombre de quien le había encargado el cometido a modo de firma, entonces volvía a dar un solo toque de corneta para cerrarlo y caminaba unos 100 metros más aproximadamente y a volver a repetir el mismo ceremonial, de esta manera todo el pueblo quedaba enterado del contenido del bando o pregón.
Cuando el Sr. Alcalde de Somontín, Ramón Rueda, me llamó para decirme que la Corporación Municipal había tomado este acuerdo, lo primero que se me vino a la cabeza y así se lo hice saber, fue: Qué os he hecho yo!, es que no tenéis a otro que pueda hacer mejor este cometido!, y por otro lado, también me mal pesé, puede que tenga algún recibo municipal sin pagar y me quieran hacer ir al pueblo para cobrárselo; en fin, no estaba muy convencido pero no pude negarme, ya que a mí todo lo que conlleva la palabra Somontín, y lo que se me pida en nombre de ella, es una orden de innegable cumplimiento.
Para mí, este encargo, es un motivo de orgullo, el estar hoy aquí, delante de todos vosotros: paisanos, amigos y familiares, me satisface enormemente, e intentaré daros el pregón de apertura de las fiestas de verano de Somontín, de la forma más escueta y sencilla posible, y espero no desviarme demasiado, ya que como antiguo monaguillo de esta iglesia que nos da su sombra, o como antiguo postulante a cura, pudiera ser que acabe dándoos más bien un mal sermón.
Hace ya bastante tiempo, un 7 de noviembre de 1967, mi familia levantó el campamento que teníamos establecido en Somontín y nos trasladamos a vivir en otras tierras en busca de mejoras personales y laborales, ha pasado bastante tiempo, o tal vez no tanto, ya que todo es relativo, al marchar todo era una incógnita, nos marchamos tristes por lo que dejábamos aquí y al mismo tiempo llenos de ilusión por descubrir lo que nos deparaba el nuevo lugar de acogida o residencia, por un lado, y también embargados en una gran incógnita, caminábamos hacia adelante, hacia un futuro incierto, en esos momentos yo nunca me puede imaginar que cada paso que daba alejándome de Somontín, de mi tierra, no eran solo pasos de distanciamiento, sino al contrario, eran pasos de doble recorrido, ya que cada uno de ellos me acercaba más al retorno, a regresar al lugar del que nunca te llegas a ir del todo, ya que este lugar, ha estado presente en todos los días de mi vida y allá donde he ido, este pequeño pedazo de tierra, ha venido conmigo, me imagino que como le habrá pasado a todos los somontineros que un día, por un motivo u otro, tomaron el camino de la ida hacia algún lugar de este planeta llamado tierra. Si has nacido aquí, nunca te puedes marchar del todo, ya que aquí quedan tus raíces de por vida.
El camino del regreso ha sido largo, han sido muchos los días de mi vida que he pasado fuera, muchas las ciudades y pueblos que he conocido, en todos estos lugares he conocido cosas y gentes que me han enriquecido personal y humanamente, pero desde hace un tiempo para acá, estoy pensando en la vuelta definitiva, Somontín tira mucho, este pedazo de tierra de lo alto del Valle del Almanzora, cada vez que regreso me tiene más cautivado, mis raíces se vuelven a reencontrar con vosotros, gentes siempre cercanas, amigas y familiares, y al pasar por estos caminos, por las veredas y campos en donde puedo volver a respirar los olores de mi niñez y sentir profundamente la naturaleza, o el atravesar esta sierra llena de vida, el volver a pasear por vuestras calles, donde se siente una paz calmosa, ver la luz esplendorosa de estos días y sentir el silencio de las noches nítidas y estrelladas, solo por estas cosas tan simples y sencillas, vale la pena estar aquí.
En todo este tiempo no he perdido la perspectiva de aquel Somontín que dejé atrás, que todos dejamos atrás, aquellos tiempos de escaseces, de carencias, privaciones y falta de libertades en general, pero yo recuerdo que los niños y jóvenes vivíamos libres y éramos salvajemente felices con pocas cosas, bastaba con soñar en hacer algo con los amigos o amigas, y lo poníamos en marcha, aunque a veces nuestras inquietudes, actividades y juegos iban más allá de lo adecuadamente hoy en día tolerable y permisible, pero valía la pena, casi cada día se nos abrían nuevas posibilidades de explorar y descubrir algo nuevo para nuestras vidas, aprender y saber de lo cotidiano y al mismo tiempo conocernos mejor a nosotros mismos, era el tiempo de enraizarse en una tierra a la que nunca has dejado de querer, por que forma parte de tí mismo y de la que nunca te has podido ir, ya que ella siempre va contigo.
Personalmente lamento no haber estado aquí con vosotros en todos estos años, y lo lamento por que hay muchas cosas de vosotros que me he perdido, que ya no voy a recuperar, pero todo lo que recuerdo de aquí es hermoso.
Cada vez que regreso, añoro y echo de menos a mucha gente que ya no está entre nosotros, pero me alegro mucho de reencontrarme con los que formáis parte de mis recuerdos y también celebro el ver caras nuevas, jóvenes y desconocidas, que son la fuerza, el empuje y la regeneración natural de la gente de nuestro pueblo.
Este es mi pueblo, vuestro pueblo, el pueblo de mis padres, de mis antepasados durante muchas generaciones, lo mismo que os pasa a muchos de vosotros, este pueblo que ha ido evolucionando poco a poco como el resto del mundo y ahora vertiginosamente en poco tiempo ha entrado en una nueva galaxia,  de la mano de las nuevas tecnologías, las máquinas y nuestra propia cultura, si lo comparamos con lo que hemos dejado atrás.
Pero el motivo de estar hoy aquí es para hablar del futuro y de las fiestas, ayer en la presentación del libro: Somontín: Crónicas e historias de otros tiempos, os hablé de anteayer, de nuestro pasado común.
Hoy, somontineros y amigos de Somontín, os doy la bienvenida en nombre de la Corporación Municipal para vivir estos días de fiestas, ya que todo está preparado y vosotros las estáis esperando, deseo que estas fiestas sean las del reencuentro con los viejos conocidos, con los amigos y familiares, y que cada año este motivo se repita, aprovechemos estos días para compartir risas y alegrías, para renovar los buenos deseos de unos para con los otros, e intentemos por unos días olvidarnos de quienes somos, de dónde venimos o que es lo que hacemos, y vamos a convertirnos solamente en somontineros en días de fiesta, desinhibidos, ociosos y con ganas de juerga, dejemos que los instintos salgan de paseo por unos días, aireemos lo que somos y no reprimamos nuestros sentimientos, seamos derrochadores con la autenticidad de nuestro yo, que es algo que aun no nos cuesta ninguna tasa impositiva, compartamos y vivamos estos días de amistad y paisanaje con lo mejor que salga de nuestro corazón, no dejemos que la cabeza piense, hagamos y vivamos lo que nos pida el cuerpo, y volvamos otra vez, aunque solo sea por unos días: a ser niños o jóvenes salvajemente libres.
Démosle unas cuantas puñaladas a las penas y a los días de crisis que todos estamos pasando y sufriendo en mayor o menor medida, y también hagamos un acto de generosidad y de olvido transitorio en estos días, con todo lo que no nos gusta que suceda en nuestro entorno, como esos pocos que han aprovechado el agua limpia y transparente de nuestra fuente para mostrar su mala leche y que solo ha servido para lavar su impotencia, ya que hay que saber que todos los somontineros, por un lado o por otro somos familia y cuando a uno de nosotros se nos hace daño injustamente, a casi todos los demás nos duele profundamente.
Espero que el programa de fiestas, que nos ha preparado la Corporación Municipal de Somontín, sea completo y todos podáis encontrar en él actos festivos, de ocio o culturales que sean de vuestro agrado, e inviten a la participación de todos los que estamos hoy aquí y de los que están ahora mismo en el camino del retorno hacia Somontín, para vivir estas fiestas del reencuentro con nosotros.
Antes de acabar, quiero hacer un reconocimiento de gratitud a todos los somontineros residentes aquí de por vida, por aguantar estoicamente la lucha diaria y difícil para salir adelante en este pedazo de tierra, gracias por mantener vivas las costumbres, las fiestas y nuestra muy especial manera de ser, por mantener intactas nuestras señas de identidad y por hacer de Somontín un pueblo, si cabe, aun más entrañable de lo que era antaño.
También quiero aprovechar este momento, para invitaros a todos a soñar con un futuro que mantenga viva nuestra peculiar manera de ser, Somontín es especial, por Somontín no se pasa, a Somontín hay que venir y el que viene, aunque sea por poco tiempo, seguro que se lleva algo que no se encuentra en otro lugar, es algo muy simple y sencillo, es la tranquilidad, la serenidad y la amabilidad de todos vosotros, esto es algo que no tiene precio, no se puede comprar, pero que en los tiempos que corren tiene un gran valor, se tiene o no se tiene, seguid así, y hagamos que los que vengan, se lleven un recuerdo entrañable del que no encuentren explicación, vuestra calidad de vida es la mejor apuesta de futuro para mantenerse y crecer, para que los que estamos fuera volvamos, y a ser posible traigamos a otros foráneos a vivir o a conocer este pequeño paraíso. A Somontín conocerle es amarle.
Sr. Alcalde, no esperemos más, deje de ser Alcalde por unos días, regrese a la niñez y dé la orden de que todos, como dice la canción de Serrat: subamos la cuesta, que arriba en la plaza nos espera la fiesta; es ya la hora de comenzar estas fiestas, que espero que a todos nos hagan iguales y deseo que sean de un recuerdo inolvidable y nos enganchen a repetir cada año con un nuevo reencuentro.

Somontineros, viva Somontín!