poesia de MariSol dedicada para mis abuelos

La casa de mi pueblo es muy peculiar. Todo el que la conoce la vuelve a visitar. En sus cuatro paredes, amarillas del humo calendarios y cuadros ni sobra ni falta uno. Ya dentro, en el salon, sentado en su sillón me espera mi abuelito. Él al igual que siempre haciendo sus cestitos. Más allá en la cocina me espera mi abuelita que hace para nosotros roscos y palomitas.
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